OPINIÓN

La suerte no te lleva a ocho finales seguidas

suerte ocho finales seguidas
Foto: Aspe

Jokin Altuna se clasificó por octava vez consecutiva a la final del campeonato del Cuatro y Medio al ganar durante la tarde del domingo en el frontón Astelena de Eibar a Erik Jaka.

Se pudo vivir una gran jornada dentro de la denominada Catedral de la pelota mano. Jokin Altuna hizo historia al ser capaz de poder entrar en la lucha por la txapela por octava vez consecutiva. Son registros que asustan y que casi nadie podría llegar a igualarlo. Este choque ante Jaka, fue muy anímico donde siendo consciente de que venía con limitaciones físicas lo abordó en busca de ser consecuente. La derrota estuvo muy cerca pero sería capaz de remediarlo y poder poner el broche a un partido que se podrá recordar como uno de los más vistosos de este 2023 ya que ocurrieron muchísimas cosas.

Muchos comentarios se atribuyen como suerte el caso de Altuna. De ahí están dedicadas estas líneas que hoy quería ofreceros. Muchas veces aparece la palabra suerte en nuestro vocabulario sin ser capaces de cual es su definición en realidad. Nos centramos en la disciplina del Cuatro y Medio ya que el pase a la final son consecutivas, pero Jokin Altuna esta última década desde que llegó al profesionalismo y se asentó en primera categoría no ha dejado de ser competitivo durante todos los campeonatos.

El factor suerte no se puede mezclar con lo que hace este pelotari. Suerte podríamos llamar a una pelota mal dada que justo da encima de la chapa en un 21-21 y se convierte en tanto. Lo de Jokin, se puede denominar como disciplina, ganas de competir y no descentrarse. Es obvio que todos buscan lo que hace Jokin, pero muchos comentarán que su magia y la técnica lo hace único. No digo que no, pero si Altuna se quedara solo con eso, no sería uno de los mejores pelotaris. El trabajo y la disciplina es el factor fundamental para que un deportista pueda afrontar este tipo de situaciones. El propósito y los objetivos que se proponen y trabajar por ellos. Altuna no se cansa de ganar y quiere más. Le gusta esos retos, y en los partidos de compromiso se le ve nervioso, como un humano, pero muchas veces a la hora de afrontarlos, saca esa magia. Si, esa magia que tiene pero que también se trabaja para que en esos instantes puedan salir.

No es casualidad que un pelotari llegue ocho años seguidos a una final. La suerte es algo tan relativo que deberíamos cambiar el cómo vemos las cosas. Detrás de esto hay una labor encomiable que muy pocos son capaces de poder hacer. Una disciplina que se sigue a rajatabla y una mentalidad de hierro en busca de sus propósitos y objetivos.

Sobre el autor

Ander Millan

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