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El peso de ser el número uno

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Foto: Aspe

Jokin Altuna compitió pero terminó perdiendo la final del campeonato Manomanista ante un pletórico Aitor Elordi en el frontón Bizkaia. 

Como es de costumbre, durante los días previos a que se dispute una final de estas características, la gente lo suele vibrar y muchas personas que no suelen ser muy seguidoras de nuestro deporte, también se unen al debate. Por cuarta vez en su carrera a sus 27 años, disputaba una final del campeonato Manomanista y se ha quedado con un balance de dos txapelas y dos derrotas. La sensación era que el de Amezketa era muy favorito, pero a la gente le encantaría que ganara el de Mallabia como recompensa al enorme estado de forma que está mostrando durante los últimos meses.

Centrándonos en Jokin Altuna, desde que hace años se instaló en la élite de la pelota mano profesional, es el referente. Una mochila extra de que siempre tiene que lidiar con tener que salir como favorito. Es una tensión que no suele ser para nada fácil de custodiar. Se debe tener una potencia de calma, saber estar y tener la virtud de poder lidiar con ello. Sin embargo, el mérito que Altuna goza es que en todos los campeonatos que disputa siempre llega a las rondas finales.

Tanto en el cuatro y medio, como en el Manomanista como en el Parejas, durante los últimos años está por la lucha de las txapelas. Se lo ha ganado por sus propios méritos, pero el estar ahí tiene una carga de trabajo atrás de dimensiones monstruosas. Recordad, que el calendario de la pelota mano no para y que Jokin, quitando alguna fecha del verano pasado, lo ha competido absolutamente todo. Y digo ‘competir’ ya que siempre intenta darlo todo.

Llegando a la final del campeonato Manomanista, logró jugar unos partidos muy buenos. Sobre todo contra Laso y Elordi en la fase de grupos. Ante Elezkano sin nada en juego, lo sacó y la semifinal contra Joseba Ezkurdia fue un duelo donde la tensión estuvo vigente.

Son muchas semanas sin parar de competir y siempre dándolo todo y además se suma que siempre es el favorito. Jokin, como buen humano que es, pese a que a veces no nos lo podamos creer, en algún tramo de la final Manomanista sufrió esa presión. Se le notó atado y cuando era momento de subir el nivel como ya lo ha demostrado otras veces, no pudo ser capaz. No gozó de esa versión que ha solido sacar en otras ocasiones y se le podía ver bastante agitado sin tener unas sensaciones que le pudieran dar la reacción que buscaba. Cabe añadir, que lo que hizo Aitor Elordi fue brutal.

Obviamente que estará disgustado por la derrota. Eso es lo que hace bella la competición, el querer superarte a ti mismo, pero viendo como trabaja Altuna, sabrá manejar este mazazo y regresar más fuerte para próximos objetivos. Lo que ha hecho en los últimos años está en manos de muy pocos, por no decir que solo está en las suyas. En el 2020, en la final ante Erik Jaka, le ocurrió algo parecido viéndose bastante agarrotado y mirad todo lo que ha hecho después. Esperemos que su objetivo por querer seguir sacando siempre su mejor versión siga vigente ya que eso será una gran señal.

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Ander Millan

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